Santa Fe, 16 de Diciembre de 2018
09 de agosto de 2018

San Cayetano: Los obispos exhortaron a no descartar a nadie del banquete de la vida

San Cayetano: Los obispos exhortaron a no descartar a nadie del banquete de la vida

Miles de personas acudieron el 7 de agosto a los diversos santuarios erigidos en el país en honor de San Cayetano para pedir y agradecer pan y trabajo al santo patrono de la Providencia. En homilías y mensajes, los obispos argentinos exhortaron a instrumentar políticas públicas a favor del empleo e hicieron referencia a la inminente votación del proyecto de legalización del aborto en el Senado.

Miles de personas acudieron el 7 de agosto a los diversos santuarios erigidos en el país en honor de San Cayetano para pedir y agradecer pan y trabajo al santo patrono de la Providencia.

La jornada, particularmente en el templo del barrio porteño de Liniers, llevó por lema “San Cayetano, ayudá a la Argentina a caminar para ser un pueblo santo”.

En homilías y mensajes, los obispos argentinos aseguraron que detrás de cada pedido de pan hay un pedido de justicia y detrás de cada pedido de trabajo hay un reclamo por el respeto a la dignidad, además de exhorta a instrumentar políticas públicas a favor del empleo y de hacer referencia a la inminente votación del proyecto de legalización del aborto en el Senado.

Card. Mario Aurelio Poli (Buenos Aires): “Que este debate no oculte ni postergue ocuparse del verdadero problema argentino: los pobres. Los que hoy ocupan casi la tercera parte de la población nacional, siguen esperando… Aquí donde el pueblo viene más a agradecer que a pedir; a rezar más por los demás, que por uno mismo. Donde la solidaridad muestra su mejor rostro y se convierte en providencial ayuda”.

Mons. Juan Alberto Puiggari (Paraná): Algunos fieles vienen por problemas, todos preocupados por el destino de la legislación argentina sobre la vida. Hacen referencia a la situación actual. Celebrar la fe es poner la mirada en Cristo y afrontar los momentos difíciles con amor. No pensando cada uno en sí mismo, sino en el otro… Todo momento difícil es un momento de oportunidad”.

Mons. Eduardo Eliseo Martín (Rosario): “En estos días, en estos tiempos que vivimos, cuando el desempleo aumenta, cuando la pobreza sigue muy alta y ha crecido nos preguntamos ¿por qué sucede todo esto?… También nosotros vemos en estos días que esta dignidad sagrada de toda persona, de los niños que nacen, de los niños pobres, de los ancianos, también de aquellos que están en camino, que están viniendo a la vida, se quiere considerar un derecho que se los pueda eliminar e impedirles nacer. Esto es no respetar la naturaleza humana ni su dignidad. Todos tenemos derecho a venir a este mundo”.

Mons. Rubén Oscar Frassia (Avellaneda-Lanús): “Hoy más que nunca tenemos que pedirle a Dios, por medio de San Cayetano, que nos ayude a vivir un poco más en la verdad, a vivir con mayor libertad, con mayor respeto, haciendo el bien y evitando el mal. El mal se puede evitar desde el mal humor, desde la mala respuesta, desde la injusticia, del no importarnos por la suerte del otro, de ignorarlo o aplastarlo”.

Mons. Luis Urbanc (Catamarca): “Se es persona humana desde el momento en que es concebido en el vientre de la mujer, de la mamá -hasta nos han quitado las palabras, ya no le dicen mamá, ahora le dicen ser gestante- eso que hay en su interior es una persona, es vida, hay un ser humano. No permitamos que nuestro tiempo pase a la historia por haber aprobado leyes que, escondida o solapadamente, terminan promoviendo la muerte de los niños que están en el seno de su mamá. Nos juguemos por la vida”.

Mons. Luis Armando Collazuol (Concordia): “Con el ejemplo ardiente de San Cayetano hacia los enfermos, los débiles y los pobres renovemos hoy nuestro compromiso de cuidar toda vida y defender hasta tal punto los derechos humanos, que no se los neguemos a los más débiles y vulnerables; que todos los derechos humanos sean para todos, siempre y en todo lugar. ¡Vale toda vida!”.

Mons. Gabriel Barba (Gregorio de Laferrere): “Nos queda aún una esperanza que en la votación de mañana se priorice la cordura, la vida, el derecho, la justicia. Se dejen de lado las presiones foráneas. Muchos se han quitado las caretas de la sonrisa para mostrar con sus votos sus verdaderos rostros de verdugos. No les importó la vida de los más indefensos. Y eso hemos de recordar al reconocer sus rostros y sus nombres al momento de votar y el de ejercer nuestra soberana función de elegir a quienes nos gobiernen. No debemos olvidar. Siempre es sano tener memoria. No podemos dejar de rezar hoy firmemente por esta intención, pero especialmente de comprometernos desde nuestras comunidades, hoy más que nunca…, a cuidar y proteger la vida”.

Mons. Gabriel Mestre (Mar del Plata): “Agradecemos su poderosa bendición que nos permite seguir caminando juntos defendiendo y cuidando la vida, especialmente la vida inocente, la vida frágil y en situación de vulnerabilidad, la vida no nacida en el seno materno… Pedimos que nuestros gobernantes tengan un corazón abierto para conducirnos con justicia y verdad atendiendo con sensibilidad a los más pobres, débiles y sufrientes. ¡Que en la Patria bendita del Pan no haya excluidos ni descartados! Rogamos a nuestros gobernantes que propicien políticas que generen trabajo digno y bien remunerado para todos los argentinos.”

Mons. Oscar Vicente Ojea (San Isidro): “Hoy tenemos que plantearnos seriamente la reconstrucción de la patria, es inmensa la tarea de recuperar los valores más hondos para reencaminar el rumbo de nuestra sociedad argentina hacia un destino que nos haga vivir de un modo más humano, más fraterno, más solidario y por lo tanto más feliz… Hay que reconquistar una cultura de la vida, una cultura del trabajo y una cultura del encuentro, como nos propone el papa Francisco en su magisterio”.

Mons. Hugo Nicolás Barbaro (San Roque de Presidencia Roque Sáenz Peña): destacó la importancia del papel de las mujeres, que se podría decir que su dignidad es mayor que la de los hombres porque “pueden ser madres, proteger la vida nueve meses, brindando todo el amor al niño hasta que pueda ser autónomo”, pidió rezar por los senadores para que Dios los ilumine y “ninguno caiga en una cultura de la muerte, e insistió en la necesidad de acercarse “solidariamente a cada mujer en ocasión de su embarazo”.

Mons. Adolfo A. Uriona FDP (Villa de la Concepción del Río Cuarto): “En estos momentos son muchos, demasiados, los que carecen del pan y el trabajo. El pan que sustenta la existencia y el trabajo que la hace digna de acuerdo al mandato del Creador… Hoy la vida se ve fuertemente amenazada cuando se busca legislar para facilitar la interrupción de aquella indefensa que se va gestando en el seno materno”.

Mons. Pedro María Laxague (Zárate-Campana): “Cuando uno es amigo de Dios, el ‘desierto’ desaparece y aparecen las soluciones. Entonces pidamos al santo que nos ayude a ser amigos de ellos, porque cuando uno es amigo de Dios la cocina se multiplica… San Cayetano nos va a dar ideas, nos va a dar fuerza, nos va a dar iniciativa y nos va a enseñar a hacer lo que cada uno desde su lugar puede hacer”.

Mons. Ariel Torrado Mosconi (Nueve de Julio): “Los que honramos a San Cayetano, queremos recibir la vida que viene y como venga. Porque sabemos que la vida no es un peligro del que hay que defenderse sino un don”.

Mons. Gustavo Carrara (auxiliar de Buenos Aires): “La oración de los peregrinos a San Cayetano nos invita a luchar por la justicia y la dignidad de aquellos que pertenecen a ‘los olvidados’, pero que Dios no olvida. Su oración es una invitación a no despreocuparnos de nuestra propia vida, una invitación a desterrar definitivamente la respuesta de Caín a Dios: ‘¿acaso, yo soy el que debe cuidar de mi hermano? Porque aquellos que sufren la injusticia y están heridos en su dignidad, son hermanos, son de nuestra propia carne”.

Mons. Marcelo Julián Margni (auxiliar de Quilmes): “Lejos de la resignación, pedimos al santo patrono del pan, de la paz y del trabajo que nos dé consuelo y renueve nuestra esperanza. Y ponemos nuestra vida en las manos del Padre Dios, renovando nuestro compromiso con la vida del pueblo… Nada lograremos como pueblo, ni como iglesia si estamos divididos. La comunión es un rasgo indispensable en las resistencias, unidad que no es uniformidad. La Iglesia ha de profundizar su capacidad de alojar a todos, sin discriminación en la búsqueda de la verdad sincera”.

 
Publicado en: Economía, Nacionales

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